A menos que seamos oradores públicos o cantantes, solemos dar por sentado nuestra voz. Solo nos percatamos de nuestras cuerdas vocales cuando tenemos un problema, como un resfriado o laringitis, y la voz apenas alcanza para un susurro ronco. ¿Has intentado alguna vez contestar al teléfono sin apenas poder hablar debido a un resfriado fuerte?
Aunque nuestras voces nos resultan naturales, muchas personas sienten miedo al hablar en público. Este temor puede manifestarse en entrevistas de trabajo, presentaciones importantes, e incluso en situaciones más informales como comenzar un nuevo pasatiempo, tener una cita después de mucho tiempo, o al hacer nuevos amigos.
Hablar en público puede resultar muy terapéutico. Quienes temen expresarse suelen sentirse atrapados tras un muro de ansiedad. Si logran superar esa barrera mental, vencer los nervios y hablar con confianza, el mundo puede abrirse ante ellos lleno de posibilidades.
La buena noticia es que, por más intimidante que parezca, se puede aprender a usar la voz para proyectar confianza, abrir nuevas oportunidades y disfrutar de un mayor bienestar. Convertirse en un orador más seguro no tiene por qué ser complicado ni aterrador; solo requiere práctica. A continuación, explicaremos cómo puedes comenzar a comunicarte con mayor confianza.
Empezar a hablar en voz alta
Este ejercicio, además de divertido, te permitirá descubrir cómo hacer que tu voz funcione a tu favor. Puedes realizar tu discurso frente a un familiar, un amigo o incluso frente al espejo.
El discurso puede tratar sobre ti mismo o sobre un tema que te apasione. Hablar de ti mismo es un excelente primer paso para ganar confianza en tu presencia y autoridad al expresarte en voz alta.
Muchas personas se sienten incómodas hablando de sí mismas, temiendo sonar arrogantes o egocéntricas. Sin embargo, aprender a compartir tus intereses, pasiones e ideas con otros puede ser una experiencia muy empoderadora. Esto te ayudará a romper con la mentalidad que te mantiene en silencio y te hace pasar desapercibido.
Tu discurso puede centrarse en tus ideas, experiencias personales o aficiones. Una vez que decidas el tema, puedes organizar tus pensamientos bajo las siguientes directrices para crear un discurso breve pero efectivo.
Cómo estructurar un discurso de un minuto
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Un método útil para estructurar tu discurso es utilizar una herramienta llamada "El Muro Parlante".
El Muro Parlante representa las barreras o nervios que te impiden hablar en público. Este muro está formado por nueve ladrillos, cada uno representando un aspecto clave de una buena práctica al hablar, que podrías mejorar. Al trabajar en cada uno de estos aspectos, ganarás confianza, organizarás mejor tus ideas y reducirás tus nervios. Una vez superadas estas barreras, el muro se transforma en un camino, que te permitirá avanzar como un orador más seguro.
Nueve aspectos clave para hablar con confianza
Contenido
Piensa en lo que te gustaría que otros supieran sobre ti. Es más fácil si eliges temas que te enorgullecen o sean únicos, ya que hablar de ellos resultará más natural. Recuerda que solo tienes un minuto, por lo que puedes optar por un tema concreto y desarrollarlo, o mencionar varios aspectos brevemente. Usa tres "ganchos" para recordar tu contenido: punto uno, punto dos y punto tres. Este enfoque crea un ritmo natural para tu discurso.
Estructura
Sigue la regla de los "99 segundos": los primeros nueve y los últimos nueve segundos son los más recordados por tu audiencia. Comienza con una frase impactante o una pregunta retórica, desarrolla el cuerpo del discurso durante 40-42 segundos y cierra con una frase memorable.
Entrega
Tus palabras son importantes, pero la forma en que las dices también lo es. Usa gestos deliberados, mantén una postura erguida y haz contacto visual. Practica exagerando gestos y expresiones para salir de tu zona de confort.
Contacto visual y sonrisas
Mantén contacto visual y deja que tu rostro refleje las emociones que expresas. Una sonrisa puede hacer que tu audiencia se sienta cómoda y conectada contigo.
undefined Energiza tu voz
Varía el tono de tu voz para mantener el interés. Practica cantando, tarareando escalas o imitando voces para soltar las cuerdas vocales y encontrar el tono adecuado para tu discurso.
El poder de las pausas
Una pausa bien colocada puede captar la atención de tu audiencia. Úsala para dar énfasis a puntos clave y para recoger tus pensamientos si te quedas en blanco.
Conoce a tu audiencia
Adecúa tu lenguaje y expresión al perfil de tu audiencia. Evita el uso de tecnicismos o jerga innecesaria para garantizar que tu mensaje sea accesible y claro.
Habla desde el corazón
Creer en lo que dices transmite autenticidad. Hablar con sinceridad y confianza en tu contenido refuerza tu seguridad y conexión con el público.
La práctica hace al maestro
Ensaya tantas veces como necesites. Usa un espejo, graba tus discursos o pide feedback a un amigo para identificar áreas de mejora.
Reflexión final
Incluso los mejores oradores dedican horas a ensayar. Así que no tengas miedo de invertir tiempo en aprender a hablar con confianza. Sé paciente contigo mismo y mantén la constancia; te sorprenderá cómo mejora tu habilidad para hablar en diversas situaciones tras unos pocos ensayos.
¡Atrévete a dar el primer paso y transforma tu voz en tu herramienta más poderosa!